En un lugar de la Mancha...

En un lugar de la Mancha ,de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

miércoles, 23 de abril de 2008

DON QUIJOTE Y SANCHO TIENEN UNA NUEVA AVENTURA.

4.¿Y por qué no escribir una nueva aventura de la pareja? Puede ser en el mismo espacio y tiempo o en otro dimensión espacio-temporal.

Cuando don Quijote confunde un pobre hombre por la Reina de la Noche en mitad de la oscuridad nocturna.

Iban por la noche Don Quijote de la Mancha y Sancho panza caminando cerca de la cuenca de un río cuya agua era más transparente que el cristal y más fresca que un rosal de primavera que de repente quedose negro el cielo y una capa oscura cubrió la tierra por donde andaban el caballero y su escudero. Sancho alzó la mirada hacia arriba y observó que la luna había desaparecido, como él todavía pertenecía en el mundo real se dio cuenta que se trataba de un eclipse lunar pero su fiel amigo y caballero desenfundó su espada sin pensárselo dos veces.

-Sancho, ten cuidado con la luna, que nos está incitando a caer en su trampa para que la Reina de la Noche puédase hacer con nuestros cuerpos desorientados por la ceguera que produce esta oscuridad y encerrarnos en donde jamás podamos volver a nuestras casas.- advirtió el caballero.

-Amigo mío, ¿no ha visto usted nunca un eclipse de luna? – le preguntó vacilando.

-Siempre así con vuestras cosas, ahora no tenemos tiempo para discutir, nos acecha el mal y debemos aguardar para cuando decida actuar.

Así que Don Quijote decidió esconderse detrás de un árbol y tapar su Rocinante y el asno de Sancho con unos arbustos que se enderezaban cerca del árbol. Esperándose así un buen rato, avistó la figura de un caballero con capa y sombrero a grandes velocidades que se acercaba hacia ellos. Cuando la figura estaba muy cerca salió el caballero y con la espada apuntó a la figura quien del susto cayó del caballo en un abrir y cerrar de ojos.

- Ahá! Dime, ¿Qué tramáis Reina de la Noche? ¿A caso queréis llevaros nuestros cuerpos a tu reino? – Preguntó el caballero.- Muy astuto el disfrazarte de hombre pero a un caballero como yo que ha sufrido ya por penitencia, por batallas, enfrentamientos, persecuciones entre tantos peligros, no podríais enredar ni disfrazándoos de vieja mujer.

El hombre que cabalgaba y que al suelo cayó se quedó pensativo y sorprendido, pero buscó la mirada del escudero Sancho y al ver también la cara de curiosidad se echó a reír delante de sus narices. Siguiéndole el juego a Don Quijote el hombre se alzó y pronunció unas palabras:

- Muy bien caballero, habéis descubierto mi identidad, pero por lástima tuya me temo que no estoy de servicio hoy, mi objetivo no son vuestros cuerpos si no llegar a casa del Caballero Desgarrado porque requiere mi presencia, pero si queréis acompañarme no pondré en duda vuestra compañía.

El Caballero, quedándose pensando durante un buen rato, decidió abandonar y le perdonó la vida a la Reina de la Noche, le dio una semana de tregua, jurando que si volvía a cruzarse con ella fuese cual fuese el disfraz pelearía con ella aunque fuese a la fuerza.

Así el pobre hombre del caballo que cayó de repente por el susto del puntal de la espada siguió su camino, y dejando olear su capa tras su espalda, desapareció entre el negro y espeso bosque. El cielo volviose otra vez brillante y cada estrella junto a la luna alumbraron de nuevo el camino del caballero y escudero.

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